¡Puedes conseguir cualquier cosa que realmente quieras, si realmente la persigues!
(Wayne W.Dyer)
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(Wayne W.Dyer)


El caso de Vincent van Gogh demuestra que el valor del esfuerzo no depende del éxito material. A lo largo de su vida, pintó cerca de novecientos cuadros y, sin embargo, solo vendió uno. Su entrega, su pasión y su búsqueda de belleza no fueron comprendidas por la sociedad de su tiempo. Van Gogh trabajó sin descanso, guiado por una necesidad interior más fuerte que cualquier recompensa económica. Su arte, ignorado entonces, hoy es símbolo universal de genialidad y sensibilidad. Este contraste revela que el trabajo verdadero no siempre obtiene reconocimiento inmediato. El dinero mide el mercado, no el valor humano del esfuerzo. El éxito puede llegar tarde o nunca, pero la autenticidad del empeño permanece. En última instancia, Van Gogh nos enseña que crear, amar lo que se hace y perseverar tienen un valor que trasciende toda ganancia material.
